
A pesar de su tamaño y la mala fama de esta raza Gordo, este American Stafford es un trozo de pan. Su propietaria quería saber por qué tenía episodios de pérdida de equilibrio durante los últimos 4 meses. Así que su veterinario nos lo refirió para investigar.
Tras realizarle un TAC de la cabeza descubrimos que tenía un quiste intracraneal en el cerebro. Éste le estaba comprimiendo estructuras vitales y la única posibilidad de curarlo era la cirugía. Trabajando codo con codo con nuestros anestesistas, pudimos extirpar el quiste en su totalidad. Aunque Gordo estuvo bastante descoordinado tras la cirugía, ya está mucho mejor que antes de la cirugía y los episodios se han resuelto.
El quiste resultó ser de un tipo (quiste epindemiario intracraneal) del que sólo se ha descrito en todo el mundo en otro perro tras su muerte. Es decir, nunca antes se había extirpado uno con éxito. Al parecer, cuando aún estaba siendo gestado al cerrarse el cráneo de Hércules quedaron células epiteliales dentro que con el tiempo desarrollaron un quiste epindemiario intracraneal.
Sabíamos que Gordo era un perro especial pero no nos imaginábamos que tanto… aunque su propietaria ya sabía que era único.

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